El Fondo Mohammed VI para la Inversión entra en una nueva fase de movilización de capitales y estímulo de la economía nacional, con el objetivo de atraer inversiones por valor de 120.000 millones de dirhams durante los próximos cinco años, partiendo de un capital inicial de 15.000 millones de dirhams, en una medida destinada a fortalecer la inversión productiva, crear oportunidades de empleo y reducir las disparidades económicas entre las regiones del Reino.
El último balance del fondo, destacado por informes de prensa este viernes 6 de noviembre de 2026, reveló su compromiso de movilizar 7.200 millones de dirhams de sus propios recursos hasta finales del año 2025, contribuyendo a la financiación de 52 empresas y apoyando más de 15.000 puestos de trabajo, en el marco de una estrategia basada en atraer capital privado y dirigirlo hacia sectores prioritarios.
Las cifras mostraron la movilización de 18.700 millones de dirhams en fondos de inversión respaldados, de los cuales 14.400 millones provienen de inversores marroquíes y extranjeros, mientras que las inversiones dirigidas a las empresas alcanzaron los 3.900 millones de dirhams, de las cuales se beneficiaron 27 empresas.
Las intervenciones del fondo se extendieron a diez de las doce regiones del Reino; sin embargo, el eje de Casablanca y Rabat sigue concentrando cerca del 58,5 por ciento de las inversiones, lo que sitúa la reducción de las desigualdades territoriales entre los principales desafíos planteados.
Sus intervenciones también incluyeron el sector energético, mediante la adquisición de una participación del 52 por ciento del capital de la central eléctrica de Tahaddart, cuya capacidad de producción alcanza los 400 megavatios, en una tendencia que refleja la importancia de invertir en infraestructuras estratégicas.
La importancia de estos indicadores no reside únicamente en el volumen de fondos, sino en la capacidad del fondo para transformar la financiación en proyectos productivos y oportunidades laborales sostenibles, especialmente para los jóvenes y las pequeñas y medianas empresas.
La mayor apuesta sigue siendo pasar de la movilización de capitales a lograr un impacto económico y social tangible, que convierta la inversión en una palanca para el desarrollo equilibrado y garantice que las diversas regiones del Reino se beneficien de las oportunidades de crecimiento.
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