En el contexto de la persistencia de su enfoque hostil y sistemático y su búsqueda incesante de fabricar crisis y alimentar campañas de tensión contra el Reino de Marruecos, la prensa, los informes mediáticos y los simposios académicos argelinos han señalado recientemente que Argelia está preparando un expediente legal integral para demandar a Marruecos, intentando instrumentalizar cuestiones medioambientales y técnicas fingidas como una nueva plataforma para el ataque político gratuito y para justificar los fracasos internos.
Estas campañas dirigidas se han centrado en acusaciones relativas a la contaminación hídrica transfronteriza en la provincia de Tlemecén, concretamente en lo que respecta al uadi Muelh y al uadi Isly, basándose en declaraciones politizadas del exministro de Recursos Hídricos Mostefa Kamal Mihoubi y de investigadores de la Universidad Abou Bekr Belkaïd de Tlemecén. Estas tesis dirigidas afirmaban haber detectado concentraciones elevadas de contaminantes orgánicos, químicos y metales pesados que superan los estándares internacionales cientos de veces, alegando que su origen se debe a la actividad de más de 400 unidades industriales en los alrededores de la ciudad marroquí de Oujda.
Los instigadores de estas campañas han llegado a tejer relatos fabricados, responsabilizando a estas actividades de graves daños medioambientales, entre ellos el incidente de la muerte de 45 toneladas de peces en la presa Hammam Boughrara en el año 2024, cuya capacidad de almacenamiento alcanza unos 177 millones de metros cúbicos y de cuyos recursos se benefician unos 2 millones de habitantes de la región. Sin embargo, el seguimiento hidrológico preciso y objetivo de los cursos de agua revela claramente la falacia de estas afirmaciones y las refuta científicamente, especialmente lo propagado por algunos informes acerca de que el agua supuestamente se origina en la zona de Sidi Abed en Argelia, pasa por Marruecos y luego regresa a Argelia, una afirmación que contradice totalmente las reglas más elementales de la topografía y de la gravedad terrestre.
La verdad científica y geográfica confirmada demuestra que los uadis y cursos de agua compartidos nacen exclusivamente de las tierras altas y las regiones superiores del lado marroquí para fluir cuesta abajo hacia las tierras bajas argelinas según un caudal de dirección única, sin ninguna circulación circular o ruta inversa que devuelva el agua a su supuesta fuente. Estas falacias técnicas y los intentos de agitar expedientes judiciales ficticios confirman sin lugar a dudas que Argelia sigue buscando pretextos cada vez que puede para atacar a Marruecos, ya que se esfuerza por transformar las cuestiones de cooperación hídrica y medioambiental en una herramienta de chantaje político y ataque mediático sistemático, ignorando por completo los marcos diplomáticos y los canales bilaterales adoptados para resolver tales cuestiones técnicas, y confirmando una vez más que los consumidores de propaganda falsa no dudarán en inventar mentiras y emplear cifras engañosas para avivar la hostilidad regional y envenenar el ambiente entre ambos países.
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