Mauritania ha dado un nuevo paso en el camino hacia la consolidación de su seguridad hídrica y la cooperación regional en el ámbito de los recursos naturales, tras anunciar la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa la adhesión oficial del país al Convenio sobre la Protección y Utilización de los Cursos de Agua Transfronterizos y de los Lagos Internacionales, convirtiéndose en el Estado número sesenta y dos en adherirse a este marco jurídico internacional, en una evolución que refleja la creciente importancia de la gestión compartida del agua en la región del Sahel y África Occidental.
El anuncio de la ONU se produjo el martes 3 de noviembre de 2026, antes de ser recogido por la prensa mauritana en sus coberturas del miércoles por la mañana, en un contexto de gran atención hacia los retos que afronta el país debido a la sequía, la desertificación y la creciente presión sobre los recursos hídricos, especialmente en las regiones orientales y meridionales.
Este paso adquiere una importancia estratégica al estar vinculado al acuífero senegalo-mauritano, que se extiende por los territorios de Mauritania, Senegal, Gambia y Guinea-Bissau, y constituye una fuente principal de agua para millones de habitantes, así como para las actividades económicas, agrícolas y pastoriles.
Según los datos publicados por la comisión de la ONU, alrededor del 58 por ciento de la población rural en el este y el sur de Mauritania depende en gran medida de los recursos hídricos de este acuífero, mientras que más del 40 por ciento de la cabaña ganadera nacional está vinculada a las rutas de trashumancia estacional que se benefician de sus aguas.
Con la adhesión de Mauritania, los cuatro países que comparten el acuífero pasan a ser partes del convenio internacional, lo que permite desarrollar mecanismos conjuntos para el intercambio de información y la gestión coordinada de los recursos subterráneos, trabajando para hacer frente a los riesgos relacionados con el agotamiento y el cambio climático.
La ministra de Agua y Saneamiento de Mauritania, Amal Mint Mouloud, subrayó que la gestión sostenible, equitativa y pacífica de los recursos hídricos compartidos constituye una prioridad nacional, habida cuenta del papel del agua en el apoyo a la estabilidad socioeconómica y el reforzamiento de la cooperación con los países vecinos.
Asimismo, señaló la experiencia de Mauritania en el seno de la Organización para el Desarrollo del Río Senegal como modelo de cooperación regional en la gestión de los recursos hídricos, manifestando la disposición a seguir adelante en la aplicación de un acuerdo específico para el acuífero senegalo-mauritano en coordinación con los Estados afectados.
Por su parte, la secretaria del Convenio sobre el Agua de la ONU, Sonya Köppel, consideró que la adhesión de Mauritania abre la vía para beneficiarse de mecanismos de apoyo técnico, institucional y financiero, y refuerza las oportunidades para desarrollar una gobernanza conjunta de los recursos hídricos transfronterizos.
Esta adhesión se produce tras un proceso preparatorio que incluyó consultas nacionales e institucionales, entre ellas un taller organizado en Nuakchot en diciembre de 2025, antes de completar los trámites jurídicos necesarios para adherirse al convenio.
Mauritania apuesta a que este acontecimiento contribuya a reforzar sus capacidades para hacer frente a la escasez de agua, proteger las actividades agrícolas y ganaderas, y mejorar las condiciones de adaptación al cambio climático, especialmente en las regiones que dependen en gran medida de los recursos subterráneos.
A pesar de la importancia de este paso, no implica el anuncio automático de una nueva financiación ni la firma del acuerdo regional sobre el acuífero, ya que estas vías siguen ligadas a negociaciones y trámites posteriores entre los Estados y las instituciones implicadas.
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